Susana Díaz

Un nuevo día en la raya del alba, con las páginas de la existencia, que se hacen poema leyendo al gran Marcos Ana en los instantes en los que la sintaxis de las horas erige el tiempo en su añoranza: «Decidme cómo es un árbol, / contadme el canto de un río / cuando se cubre de pájaros, / habladme del mar, / habladme del olor ancho del campo / de las estrellas, del aire. / Recitadme un horizonte sin cerradura / y sin llave como la choza de un pobre, / decidme cómo es el beso de una mujer, / dadme el nombre del amor / no lo recuerdo». Permanezcan sus poemas siempre; uno a uno, por su sincera expresión que, leyendo, transforma. «Voy como un sonámbulo urgido por el mundo», enunció, alguna vez, con la elegancia que se hace eterna en el hoy fugaz.

Ha muerto Rita Barberá. En la hora del adiós, por encima de la ideología, está el sentimiento como expresión auténtica de quiénes somos cuando el ubi sunt recobra su sentido. «La muerte es el puerto de todos los dolores», escribió Pedro Antonio de Alarcón en el silencio que pregunta sin encontrar la respuesta. La política sigue su sendero. En el PSOE la pregunta es si, finalmente, Susana Díaz se presentará a la secretaría general. Un argumento se hace prosa desde la hipótesis a la enunciación: si esta vez da marcha atrás, su futuro político será una metáfora gongorina que se olvidará en cuanto los versos acaben de recitarse. Pero todos los indicios señalan que la presidenta andaluza está midiendo sus tiempos y que su apuesta es firme. Sus declaraciones y sus apariciones en los medios de comunicación manifiestan gran confianza en sus posibilidades. El problema está en cómo coser las heridas que se esconden en su intrincado laberinto. Para ello, la «reina de Triana», como la llama Raúl del Pozo, usa un discurso que oculta y disimula aquellos días en los que las intrigas y los cuchillos brillaron a la luz de la luna en la calle Ferraz.

Más pronto que tarde, la convocatoria del Congreso será una realidad. Entonces, sabremos si las aspiraciones de Díaz encuentran un rival en el mismo Sánchez, en Pachi López o en Ignacio Urquizu, diputado por Teruel, quien puede representar la tercera vía. La presidenta no tiene la agenda vacía. Próximamente, viajará a Bruselas para mantener una reunión con el comisario de Economía, Finanzas y Fiscalidad, Pierre Moscovici, otra con la comisaria de Política Regional, Corina Crețu, y una tercera con el presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, de manera que su perfil institucional y su proyección internacional queden reforzados. Antes, estuvo en el programa de Ana Rosa y en la La Sexta para transmitir una nueva imagen de sí misma en ese proceso que conduce al porvenir de unas siglas caligrafiadas por la historia. Desde la secretaría de organización de las juventudes socialistas de Andalucía a la secretaría general del PSOE, hay un trayecto que nunca será literatura, sino filosofía de la teoría política, que se concreta en el profundo conocimiento de un partido. Mientras lee y escribe poesía, una frase de Abraham Lincoln fluye como la prosa galdosiana en su fiel reflejo: «Si quieres ganar un adepto para tu causa, convéncelo primero de que eres su amigo sincero». El PSOE debe superar sus problemas internos para abrir las puertas a una nueva etapa en la que la esperanza y la ilusión vuelvan a sus cuadros y a sus militantes. Será la mejor noticia para la democracia y la misma nación, con permiso del PSC y del PSE, que siguen al pie de la letra la desatinada tesis que don Pedro expuso en el programa de Évole: «España es una nación de naciones. Cataluña es una nación dentro de otra nación que es España, como lo es también el País Vasco, y esto es algo de lo que tenemos que hablar y reconocer».

La falta de liderazgo no debe prolongarse más allá de lo que fije el calendario, con las primarias como señas de identidad. A la izquierda del PP y a la derecha de Podemos, hay un gran espacio y millones de votos. Por ello, es tan importante que el socialismo español se halle a sí mismo. Susana Díaz, Pachi López, el propio Sánchez, Ignacio Urquizu o cualquier hombre o mujer que reúna los avales, para presentarse, deben ser conscientes de que, por encima de cualquier ambición, está el partido. Una frase de su fundador, «Sois socialistas, no para amar en silencio vuestras ideas ni para recrearos con su grandeza y con el espíritu de justicia que las anima, sino para llevarlas a todas partes», siente que era suyo aquel destino.

Manuel Peñalver

Manuel Peñalver

Sobre Manuel Peñalver

Fue catedrático de Lengua y Literatura del Instituto Ruiz Gijón (1980-1990). Autor de numerosos estudios, artículos y libros sobre la lengua española. Articulista en periódicos como Diario16, El Correo de Andalucía, La Razón, ABC, Ideal, El Mundo, Diario de Almería. Actualmente, es catedrático de Lengua Española de la Universidad de Almería.

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