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Documentado en España el primer caso de consumo de la «droga caníbal»

«Krokodil», así se hace llamar la droga «caníbal» que es hasta diez veces más fuerte que la heroína. Su consumo comenzó en países como Georgia, Rusia y Ucrania. Sin embargo, se ha registrado el primer caso en España, concretamente en Castellón.
El doctor Gonzalo Haro, profesor del Departamento Medicina y Cirugía de la Universidad CEU Cardenal Herrera, y Abel Baquero, psicólogo de la Fundación Proyecto Amigo, han presentado este caso documentado científicamente en el último número de la revista «Adicciones». Y es que la víctima, un hombre de 34 años, es también un adicto a la cocaína y la heroína. El castellonense asegura que el efecto de esta nueva sustancia es «como el de la heroína, pero mucho más físico y más fuerte», algo que se traduce como más adictivo.
El «krokodilۚ» es conocido como la «droga de los pobres» por su fabricación casera, lo que la convierte en barata y asequible. Entre sus principales ingredientes se pueden encontrar disolvente, gasolina, codeína, ácido clorhídrico o yodo. La combinación resultante daña gravemente el sistema vascular, provocando abscesos, flebitis, tromboflebitis, hemorragias o úlceras. Además, los músculos, otros tejidos blandos y los huesos también se ven seriamente perjudicados, produciendo necrosis y gangrena. El grupo de investigación señala que «este tipo de lesiones son las que dejan secuelas que, a la vista, simulan ese aspecto de cocodrilo que da nombre a la sustancia».
Su consumo habitual deriva, en la mayoría de los casos, en intervenciones quirúrgicas que finalizan con extirpaciones de las principales venas en brazos y piernas, amputaciones o injertos de piel. Los daños neurológicos también son agresivos si se consume «krokodil».
El doctor Haro y Baquero indican en su estudio que las personas que consumen esta droga no sobreviven más de dos años. Y es que las consecuencias que produce en el cuerpo son irreversibles, por lo que su uso «puede causarles la muerte». Los primeros efectos son manchas en la piel, lo que lleva a la pudre hasta que los huesos quedan al descubierto.
Aunque se trata del primer caso documentado en España, en 2014 un joven británico tuvo que ser reducido por más de diez policías en Mallorca por el consumo de la «droga caníbal».