Política y periodismo

Tarde de reflexión y silencio, paseos y miradas al color del mar, que en primavera parece una postal de horizontes velazqueños en la lontananza de una ola. «Necesito del mar porque me enseña/no sé si aprendo música o conciencia/no sé si es ola sola o ser profundo/ o sólo ronca voz o deslumbrante/ suposición de peces y navíos», cantaba Pablo Neruda. «El mar es un antiguo lenguaje que ya no alcanzo a descifrar», caligrafiaba Jorge Luis Borges en el manuscrito que diverge y converge en la poesía completa de la historia. Declina la luz límpida y literaria de este Mediterráneo que es un soneto de sentimientos que las metáforas convierten en la balada de las horas que la universalidad proyecta en el cine. Pronto nos hacemos una pregunta: ¿Hay novedades en la política nacional? Encuestas, sondeos, interrogaciones, incógnitas, que no se despejan en la ciencia exacta de las matemáticas. Teoremas, cuyo enunciado nos cuesta interpretar en la espuma de los días. Sinestesias alineadas en los momentos en que la madrugada se asoma por las esquinas de un poema escrito para la soledad en los heptasílabos de una rima infinita como lo intemporal.

Leo  una entrevista que le hicieron a Carl Bernstein en Big Think. Él y Bob Woodward fueron quienes destaparon el caso Watergate. Para Bernstein, el periodismo consiste en buscar la verdad y contarla sin «manufacturas» ni sensacionalismos: «Muchos reporteros corren con sus micrófonos en la cara de la gente para conseguir declaraciones a través de las que generan controversias». Sin embargo, ese no es el objetivo del reportaje, del periodismo, que es «iluminar la realidad, la verdad, esto es, ¿qué está pasando a nuestro alrededor?». Alejado del poder y siempre contra el poder, como señalaba con las letras humanas de su voz, convertida en los fonemas originales de «En menos que canta un gallo», el inolvidable Manuel Martín Ferrand, con aquellas preguntas que se hacían respuestas con los adjetivos de Azorín. Indescifrada y sola la sintaxis de aquel artículo, transformado en un cucurucho de papel. The New York Times, The Washington Post y The Wall Street Journal, en el irrevocable curso que, desde el antepretérito, busca en el futuro los planteamientos que convergen en las páginas del nuevo periodismo y que tanto indagan los jóvenes talentos en los periódicos de nuestro tiempo; decididos a que la edición impresa y la digital traigan una nueva edad de oro. Y en la que siempre serán referentes los dos grandes periodistas. Todos los hombres del presidente, en el aljibe profundo de la memoria. Los expertos en redes sociales y convencidos junto a quienes apuestan por un método tradicional, centrado en la investigación, más que una resta constituyen una suma que debe remar en la misma dirección, con los valores éticos como señas de identidad. «El periodismo es una pasión insaciable que solo puede digerirse y humanizarse por su confrontación descarnada con la realidad», aseveraba Gabriel García Márquez con palabras que se parecen a sí mismas en el incesante presente.

Si volvemos a la actualidad política, se observa que sectores tanto del PP como del PSOE verían con buenos ojos que Mariano Rajoy y Pedro Sánchez dieran un paso y dejaran la vía libre para que otros caminos, conducentes a la constitución de gobierno, se abrieran. Mientras tanto, la ambiciosa Soraya Sáenz de Santamaría juega sus cartas en los medios afines, que ella conoce y controla en ese instante que surge en el recuadro del poder. Dependiendo de cómo transcurran los acontecimientos, así actuará Susana Díaz. Mujer inteligente, y con la gramática del diálogo tejiendo silencios y sintagmas, mide sus tiempos, porque no es ajena a las idas y venidas de lo que hoy es y mañana, no.

Ciento noventa y dos millones de euros costarán unas nuevas elecciones. Una cifra, que no admite metáforas ni adjetivos en su laberinto inextricable. Parados, pensionistas, trabajadores con salarios que no permiten cubrir los gastos básicos, ¿qué dirán ante este despilfarro? Ante esta incertidumbre, la economía se ralentiza y el consumo baja. Comencemos por las matemáticas y terminemos por la sociología. El significado de este hecho y sus consecuencias no son un epíteto ni una aliteración, que nunca habíamos leído. «El periodismo es grande. Cada periodista ¿no es un regulador del mundo, si lo persuade?». Thomas Carlyle dixit. El mar vuelve a su diario ejercicio. Sin preguntas, no hay signos de interrogación. Los plazos terminan. Rajoy, Sánchez, Iglesias, Rivera. Cuatro apellidos en la historia de la España de nuestro tiempo. ¿Cuál de ellos se perderá en su propio nombre, antes o después del 2 de mayo? Los folios, ahora en blanco, dentro de poco habrán sido escritos con la verdad por delante.

Manuel Peñalver

Sobre Manuel Peñalver

Fue catedrático de Lengua y Literatura del Instituto Ruiz Gijón (1980-1990). Autor de numerosos estudios, artículos y libros sobre la lengua española. Articulista en periódicos como Diario16, El Correo de Andalucía, La Razón, ABC, Ideal, El Mundo, Diario de Almería. Actualmente, es catedrático de Lengua Española de la Universidad de Almería.

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