La lluvia acabó con la ilusión de disfrutar de un Domingo de Ramos que ni se esperaba (GALERÍAS Y AUDIOS)

La lluvia acabó con la ilusión de disfrutar de un Domingo de Ramos que ni se esperaba (GALERÍAS Y AUDIOS)

Hay que reconocer que en vísperas de la Semana Santa, la mayor parte de los utreranos había asimilado que el Domingo de Ramos iba a quedar huérfano de cofradías. Sin embargo, la meteorología ofreció un par de treguas a lo largo de la jornada, para poder disfrutar, al menos, de una parte del sabor que trae cada año consigo el inicio de la Semana Santa.

Tras haber llovido hasta antes de tener que comenzar su salida procesional, pocos eran los optimistas que imaginaban que las puertas de la capilla de la Trinidad iban a abrirse para permitir la salida de la popular Borriquita. Sin embargo, la junta de gobierno de esta corporación arriesgó con la confianza de que finalmente el tiempo respetaría y, con el sol brillando sobre Utrera, el color celeste de las capas y los antifaces de la cofradía comenzaba a teñir las calles de la localidad.

La alegría por esta decisión se prolongó hasta que el paso de misterio hacía su entrada en carrera oficial. En ese instante, las gotas de lluvia que habían aparecido momentos antes empezaron a transformarse en llovizna y, posteriormente, en lluvia. En un arduo trabajo de la cuadrilla de costaleros y del resto de miembros de la hermandad, la familia trinitaria aceleraba el camino de regreso a su templo, arropada por numerosas personas que quisieron dar ánimos a esta corporación en esos instantes tan complicados.

La nube pasajera descargó y, tal como llegó, se fue. El sol volvió a hacer acto de presencia y acompañó al paso de misterio en el último tramo de su regreso, que sirvió para secar parte de la lluvia que mojó considerablemente las imágenes que, tras ser contempladas de cerca, no presentan ningún tipo de daño.

Con el extraño sabor que había traído consigo la mañana, las miradas se centraban en la parroquia de Santa María de la Mesa y en la capilla de San Bartolomé, desde donde debían realizar sus salidas la Quinta Angustia y la Oración en el Huerto, respectivamente. Y, sin ningún tipo de duda, ambas cofradías pusieron sus cruces de guía en la calle a la hora anunciada. Las juntas de gobierno de las dos hermandades sabían que existía cierto riesgo de que pudiera estropearse la tarde-noche, pero casi todos confiaban en que el tiempo acabara respetando. Pero no fue así.

La Quinta Angustia no había dejado atrás su barrio de Santa María cuando una llovizna cada vez más intensa obligó a decidir el regreso a su templo. Para entonces, ya había podido escucharse uno de los estrenos de esta Semana Santa: la nueva banda de cornetas y tambores «Pasión y Esperanza» de Utrera, que acompañaba al paso de misterio de la cofradía. Dichas andas procesionales, además, sufrieron un percance pocos minutos después de salir de su templo, cuando un extremo del sudario que iba estrenando la hermandad prendió fuego en uno de los faroles, haciéndose necesario intervenir para evitar mayores daños. La rápida intervención trajo consigo que uno de los pequeños evangelistas que se encuentran en las esquinas del paso sufriera la rotura de su mano derecha.

Salvo este incidente, todo transcurría con normalidad hasta que la lluvia hizo el resto. Rápidamente regresó el cortejo a Santa María, donde minutos después de las ocho de la tarde se puso fin al Domingo de Ramos.

Mientras la Quinta Angustia volvía a su templo, la hermandad de Jesús Nazareno decidía hacer lo mismo con el paso de la Oración en el Huerto. Tras anunciarse que inicialmente se refugiaría en la iglesia de San Francisco, el cese de la lluvia hizo que la cofradía decidiera al final regresar a su capilla, donde también se culminaba apresuradamente un inicio de la Semana Santa que será recordado porque las tres procesiones se pusieron en la calle… y las tres se mojaron y tuvieron que emprender el camino de vuelta.

 

Borriquita

 

Oración en el Huerto

 

Quinta Angustia

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Redacción de Utreradigital.com

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