Tesoros abandonados a su suerte en mitad del campo utrerano

Tesoros abandonados a su suerte en mitad del campo utrerano

Los monumentos que reflejan la huella del paso de diferentes civilizaciones por las tierras utreranas no solo se encuentran en el casco urbano de la localidad. El campo, con sus amplias llanuras y colinas que dibujan el paisaje, guarda en muchas ocasiones auténticos tesoros arquitectónicos, con siglos de antigüedad, que no viven sus mejores días.

Se trata de elementos que pueden pasar desapercibidos a las miradas más inexpertas, pero que son verdaderas señas de identidad de los diferentes pueblos que han poblado estas tierras en los últimos siglos. Por desconocimiento, pero sobre todo por falta de recursos económicos y la ausencia de comunicación entre las administraciones, estos monumentos se han ido deteriorando, hasta encontrarse en la actualidad en peligro de desaparición.

En el campo utrerano, por su extensión, existen numerosos ejemplos de este problema con difícil solución, aunque quizás los casos más flagrantes sean los del denominado «Puente de los Acarreadores» y el complejo hidráulico del «Arca del Agua», ambos situados en la conocida Puerta Verde de Utrera a la Laguna de Zarracatín, por la que cada día pasan cientos de personas que utilizan este espacio para hacer deporte.

Pocos utreranos son los que saben que, al comenzar a franquear la denominada Puerta Verde de Utrera, a pocos metros del casco histórico de la ciudad, están pasando por un puente mudéjar del siglo XV, el llamado «Puente de los Acarreadores», que se levantó en su día para facilitar el tránsito del ganado desde el campo de Utrera hacia el casco urbano. Es una construcción que permanece olvidada, en un lamentable estado de conservación, y que está construida sobre todo con ladrillo, mortero y cal.

Avanzando por la misma senda que se inicia transitando por este puente, solo unos kilómetros más adelante, es posible encontrar uno de los más impresionantes tesoros que esconde el campo de Utrera, la conocida como «Fuente Vieja del Campo». Es una construcción imponente, que actuaba como punto de salida de un manantial de agua natural, que todavía permanece activo. La fuente data del siglo XIV y, aunque en su día se adecentó el entorno y se colocó un panel informativo, la zona presenta en la actualidad un aspecto deprimente y la fuente necesita una urgente restauración.

Esta fuente es el punto de partida del conocido como complejo hidráulico del «Arca del Agua», que se trata de una auténtica obra de ingeniería que transportaba el líquido elemento desde este punto hasta la Fuente de los Ocho Caños, ubicada ya en el casco urbano de Utrera, un lugar que desde tiempos antiguos se ha utilizado como lavadero y abrevadero para el ganado. El agua recorría varios kilómetros a través de un complejo sistema de tuberías, aprovechando la pendiente natural del terreno, consiguiendo un auténtico milagro. Todavía hoy es posible ver las chimeneas que sirven para ventilar el sistema, e incluso toda la obra seguiría funcionando en la actualidad perfectamente si no fuera porque hace unos años, realizando unas obras en la zona, tuvo lugar la rotura de una tubería, que de momento no ha sido arreglada.

La Puerta Verde de Utrera fue en su día habilitada por la Junta de Andalucía, el problema es que no se dotó el proyecto de presupuesto para el mantenimiento, por lo que el Ayuntamiento de Utrera se ve impotente con sus recursos a la hora de poder devolverle el esplendor a este tipo de auténticos tesoros que están expuestos a amenazas como el deterioro por el paso del tiempo y el vandalismo.

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