Mensaje de Navidad de Cáritas parroquial de Santiago el Mayor

Vivimos en una cultura del triunfo y del éxito, de la exaltación de los grandes y de los triunfadores. Sin embargo, nosotros, desde el espíritu de Jesús, optamos por los frágiles, los débiles, los pequeños, los perdedores en este «duelo» de intereses en que hemos convertido nuestro mundo. La ternura consiste en este aprecio por lo débil y pequeño, que no es, en la espiritualidad cristiana un premio de consolación para cuando no podemos alcanzar lo grande. Lo pequeño y los pequeños tienen nobleza evangélica en sí mismos (escuela otoño 2014).

Con frecuencia oímos aquello de que la realidad supera a la ficción, en este caso la realidad supera a la imaginación de algunos y a la demagogia de muchos, que nos quieren presentar un panorama de cuento de hadas, cuando la cosa pinta de forma radicalmente distinta. Los números están ahí y son irrefutables, los pobres y en riesgo de exclusión alcanzan la cifra record del 29,2% de la población, de los que los menores de 16 años, los niños, alcanza el 30,1%, uno de cada tres. Demoledor.

En Cáritas vivimos con frecuencia demandas que nos agobian y que en muchos casos nos desbordan, pero a pesar de nuestros esfuerzos debemos aceptar que nuestra capacidad es limitada. Sólo el corazón del hombre con la ayuda del Espíritu es capaz de transformar las cosas para hacer un cielo nuevo y una tierra nueva y terminar de una vez con la pobreza, la marginación y la injusticia. Así como el mandamiento de no matar pone un límite claro para asegurar el valor de la vida humana, hoy tenemos que decir «no a una economía de exclusión y de inequidad». Esa economía mata (Evangeli gaudium, Francisco).

La Navidad es una oportunidad para batir la badana de la pandereta de nuestro corazón, despertar nuestras conciencias y ponernos en marcha. Las grandes cosas podrán realizarse si nos concienciamos, pero de momento aprovechemos la ocasión navideña para redescubrir el valor de nuestras pequeñas y frágiles realizaciones: el acompañamiento cercano, la atención cordial, y la ayuda económica tan necesaria para superar situaciones de necesidad urgente.

Que Dios os bendiga. Feliz Navidad.

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