La historia de los exvotos de Consolación, con muchas piezas eliminadas y robadas a lo largo de los años

La historia de los exvotos de Consolación, con muchas piezas eliminadas y robadas a lo largo de los años

La historia de la Virgen de Consolación está íntimamente ligada a la enorme devoción que le profesan muchos utreranos y forasteros, que acuden al santuario para postrarse a sus plantas a rogar la concesión de algún favor. La fama de milagrosa que rodea esta imagen queda de manifiesto al contemplar los exvotos que cuelgan de las paredes de este templo, que dan muestras de la gratitud de los fieles por la intermediación de «la del barquito en la mano».

Sin embargo, el paso de los años ha traído consigo una enorme pérdida de este tipo de piezas que, hace no tanto tiempo, atestaban casi cualquier rincón del santuario. Los más famosos son los exvotos pictóricos, que actualmente pueden verse en la sacristía y en la sala de los milagros. Pero, junto a ellos, los fieles también han entregado objetos personales –como vestidos de novia o grilletes-, otros relacionados con las dolencias –como aparatos ortopédicos-, y exvotos industriales –reproducciones metálicas de la parte del cuerpo objeto del milagro-.

De todos ellos, en el año 2001 se contabilizaban 1626, de los que 411 eran de tipo pictórico, por lo que históricamente se ha conocido esta colección como la más grande de Andalucía. Desde entonces, la estampa ha variado mucho, habiéndose perdido un buen ramillete de las pequeñas tablillas pintadas, así como la totalidad de los objetos personales que los devotos entregaron al santuario.

En vísperas del Año Jubilar de 2007, se procedió al arreglo de la sala de los milagros, lo que se aprovechó para acabar con la imagen tradicional de ese lugar colmado de vestidos de novia, prótesis, trajes de toreros, fotografías y otros muchos enseres personales donados por los fieles a la Virgen de Consolación. El por entonces rector del templo, Diego Pérez, consideró oportuno eliminar estas piezas, argumentando los problemas de salubridad que podían generar. Así, tras varios meses expuestos para ser recogidos por las propias personas que los entregaron, casi todos ellos fueron quemados.

No es éste el único rincón del santuario donde han desaparecido exvotos de la Virgen. De los 411 de tipo pictórico que colgaban de las paredes en 2001, actualmente sólo se observan 368, a los que hay que sumar algunos ejemplares más que están guardados debido a su mala conservación. A todos los desaparecidos habría que añadir el amplísimo número de piezas que podían verse en las paredes del atrio de entrada a Consolación, hasta que fueron eliminados y se optó por colgar diversas placas de mármol, en la época del sacerdote Miguel Román.

El historiador Javier Mena fue uno de los que participó en los trabajos de hace unos años, que estuvieron a cargo «de un grupo de personas vinculadas con las bellas artes», quienes se encargaron de «limpiar las piezas, consolidarlas, y arreglar los marcos». Según afirma, antes de esa época ya habían desaparecido numerosos de estos objetos, e incluso reconoce que tras esta restauración fueron robados varios exvotos. «Quien se los llevó sabía lo que hacía, porque sustrajo algunos de los de mayor calidad. Nosotros interpusimos en su día algunas denuncias por la desaparición de estas piezas».

Hay devotos de la Virgen de Consolación que han estado cerca en el funcionamiento diario del santuario que cuentan cómo, hace ya años, aquellos exvotos que se encontraban en mal estado eran apilados en el cubo de la basura, en lugar de proceder a su restauración. Otros afirman que varias de las piezas desaparecidas adornan los salones de casas de Utrera, e incluso han podido verse exornando alguna caseta de la feria.

Lo que está claro es que Consolación ha perdido una parte importante de su historia con la eliminación de parte de sus exvotos y con las numerosas sustracciones que se han venido sucediendo a lo largo del tiempo. Y es que la facultad intermediadora de la Madre de Utrera ha sido tradicionalmente una de las grandes fortalezas de su devoción, que se han plasmado a lo largo de los siglos en la elaboración de esos objetos. De hecho, la ingente cantidad de exvotos da muestras de que la expresión mariana de Utrera ha sido de culto multitudinario, manifestándose mediante esta tipología de agradecimientos.

El historiador Julio Mayo señala que, a través de la colección que existe en el santuario, puede llegarse a establecer un cuadro de especialidades milagrosas de la imagen. Rodrigo Caro ya señalaba las protecciones a la gente del mar, por la vocación americanista de la Virgen de Consolación, al situarse su templo en el camino terrestre que los marineros seguían desde Sevilla a las costas de Cádiz para embarcar hacia América.

Tras la Carrera de Indias, fueron otro tipo de milagros los que se mencionan de Consolación, como la sanación a los niños pequeños, que es algo que queda plasmado en algún grabado antiguo de la patrona utrerana en el que se aprecia la presencia de éstos sobre las andas procesionales de la Virgen; o la curación de personas con problemas en sus extremidades, por citar un par de ejemplos.

La historiadora María del Carmen Medina, en un exhaustivo estudio de los exvotos de Consolación, se refiere al año 1728 como la referencia pictórica más antigua que se conserva en la actualidad, aunque ya Rodrigo Caro hablaba, en el siglo XVII, de que las paredes del santuario estaban colmadas con estas señales de agradecimiento. Este tipo de objetos es, por tanto, una magnífica fuente gráfica para establecer la evolución iconográfica de la efigie, en relación a sus manos y su silueta, a la vestimenta de la imagen, e incluso a las piezas de orfebrería que la rodean.

La técnica de estos trabajos pictóricos es poca en muchos casos, aunque también se encuentran otros de gran calidad, como indica Javier Mena. En cualquier caso, la importancia de estos exvotos se basa en servir como reflejo de la historia de la devoción a la Virgen de Consolación, así como por su valor etnográfico y antropológico.

Entre los años 1990 y 2001, la concejalía de Cultura del Ayuntamiento procedió a la restauración de estas piezas. A ello la une una actuación posterior, con motivo del Año Jubilar de 2007, que llevó a cabo un grupo de personas vinculadas a las bellas artes. Y todo ello para conservar unos exvotos que son la seña de identidad más importante para poner en valor la extraordinaria devoción que «la del barquito en la mano» ha despertado a lo largo de los últimos cinco siglos. Son unas piezas, por tanto, por cuya presencia debe velarse, para evitar el expolio del que han sido objeto a lo largo del tiempo.

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Un comentario en “La historia de los exvotos de Consolación, con muchas piezas eliminadas y robadas a lo largo de los años

  1. Manuel C. dice:

    al menos al lagarto no se lo habran llevado no??? que verguenza de falta de respeto y comprension por parte de algunos visitantes.

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