Raúl Nieto, el tardío descubrimiento de un campeón de España

Raúl Nieto, el tardío descubrimiento de un campeón de España

Al pensar en los grandes campeones del deporte, normalmente se nos vienen a la mente casos de genios precoces que, desde una edad temprana, ya brillaban muy por encima del resto. Otras veces, el talento permanece oculto hasta que el azar se encarga de descubrirlo para que, con el esfuerzo como imprescindible aliado, acabe manifestándose con la misma plenitud. Es a este segundo grupo al que pertenece Raúl Nieto, un ciclista de nuestra localidad que, iniciado hace poco más de un lustro como hobby, ya se sitúa entre los mejores corredores de España en categoría máster.

Si alguien hubiera contado a Nieto hace seis años lo que iba a vivir el pasado 27 de septiembre en Puerto Lumbreras, este seguramente lo habría tachado de demente. Rondando la treintena, unos compañeros animaron a este utrerano, por aquel entonces «metido en carnes», a introducirse en el mundo de la bicicleta. «Nos hacíamos el camino Utrera – El Palmar. Yo era el gordito del grupo; siempre iba detrás», recuerda Raúl, quien vio en las dos ruedas un ejercicio saludable que fue acaparando cada vez más su atención.

Pronto, el pique con sus amigos se trasladó a pruebas semi competitivas, como la marcha cicloturista del Mogote, en la sierra gaditana, o la maratón «BTT» de La Palma del Condado, en Huelva. Aunque el utrerano ocupó en ambas ocasiones los últimos puestos del pelotón, el «gusanillo», cada vez más alimentado, le llevó a probar con la bicicleta de carretera. Y su primera experiencia en esta modalidad, en Algeciras, le brindaba un inesperado tercer puesto y una propuesta para unirse al que se convertiría en su primer equipo ciclista: el Bike Sport Center de Jerez de la Frontera.

Pronto llegan los triunfos

Durante sus dos temporadas en el club jerezano, la dura dinámica de entrenamientos de Raúl Nieto produjo un buen número de frutos, en forma de docenas de podios y triunfos, principalmente en clásicas del entorno andaluz. Iniciado directamente en categoría máster, en 2012 se producía un hito en la carrera del ciclista con su fichaje por un equipo más ambicioso: el Monferve – La Palma. Al margen de una importante mejora en equipamiento y condiciones económicas, pues hasta entonces el corredor costeaba sus propios gastos, el utrerano añadía a su calendario pruebas importantes como las copas de Andalucía y España o el propio Campeonato de España, recientemente conquistado. Y los éxitos seguían en aumento.

Sin duda, el mejor año de todos ha sido 2015, que Nieto califica como «el sueño de todo ciclista». No es para menos, ya que el utrerano se ha proclamado vencedor de todas las pruebas provinciales de Andalucía, primero del ranking regional, segundo del nacional y flamante campeón de España en el curso que acaba de finalizar. En Copa de España, ante ciclistas profesionales recién retirados y sin equipo, el ciclista local llegaba a encabezar el ranking a falta de solo dos pruebas tras un triunfo en Santander que recuerda con especial cariño. Aunque la victoria final se acababa torciendo, la temporada aún guardaba un inmejorable colofón a la temporada del utrerano, que conquistaba el mapa nacional en Puerto Lumbreras, donde fue el más rápido de su categoría en una llegada al sprint en un grupo reducido.

Con una carrera con tantos éxitos concentrados en tan poco tiempo, Raúl Nieto ya piensa en los nuevos retos que ofrecerá la próxima temporada, para la que se fija dos objetivos: correr más vueltas que clásicas de un día, como hasta ahora, y participar en el Campeonato de Mundo, que le medirá en Mallorca a los mejores corredores del planeta. Allí, el corredor, que se define como un ciclista «todoterreno» al estilo de Philippe Gilbert o Alejandro Valverde, seguirá esforzándose por correr con cabeza y controlar sus impulsos de atacar con premura. Posiblemente, una de las pocas cosas que le puede echar en cara su director de equipo.

Las raíces del éxito

En un deporte tan denostado por la práctica del dopaje, es tristemente común asociar los éxitos a «pinchazos» ilegales. La sacrificada realidad, no obstante, es bien distinta. Curiosamente, por encima de largas jornadas de entrenamiento, Nieto destaca el esfuerzo –y los beneficios asociados– que el ciclista debe realizar en sus hábitos alimentarios. «No sirve de nada hacer más horas y kilómetros entrenando que nadie si no te alimentas bien; es lo que más cuesta, pero también lo que más se nota», explica el utrerano, cuya dieta excluye prácticamente cualquier cosa que no sea «pasta con un puñado de sal, arroz hervido y agua». Un estricto régimen no apto para «gourmets», pero que «se agradece cuando viene un puerto y te ves capaz de abrir gas». Claro está, sus dos horas diarias de bicicleta, multiplicadas los fines de semana con largas excursiones hasta la sierra de Cádiz, también ayudan.

A este nivel, no profesional, el éxito también precisa de una buena compaginación con las obligaciones familiares y laborales. Especialmente agradecido a su familia y su jefe, Juan Cotrino, por las facilidades que encuentra tanto en casa como en el trabajo, este campeón utrerano espera seguir cosechando triunfos para una localidad en la que se siente arropado y, asegura, hay mucho potencial por explotar. Con organismos municipales que lo apoyen desde la base, se muestra convencido de que más de uno se abrirá paso en el ciclismo profesional. Para él, por desgracia, quizás la oportunidad le llegó demasiado tarde. Quizás.

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