Casi un cuarto de siglo de la vida de María Dolores Pascual como concejal del Ayuntamiento de Utrera

Casi un cuarto de siglo de la vida de María Dolores Pascual como concejal del Ayuntamiento de Utrera

Durante más de dos décadas, María Dolores Pascual ha ejercido como edil en el Ayuntamiento de Utrera: 12 años en la bancada de la oposición y otros 12 ejerciendo tareas de gobierno. Es una vida entera dedicada al servicio de los ciudadanos, que ahora ha encontrado su merecido descanso, donde su nieta Ana se convierte en el centro de sus actividades.

«Mi marido era militante del Partido Andalucista y, a principios de los 90, lo acompañaba en las campañas electorales en los pueblos de la provincia. Ahí me picó el gusanillo de la política y comencé a colaborar, aunque era una época en la que no había mucho sitio para las mujeres en el mundo de la política», explica Pascual.

En 1991 entra por primera vez como concejala del Consistorio utrerano, compaginando sus tareas políticas con su actividad profesional, concretamente con la regencia de un establecimiento comercial en Utrera. «Nunca pensé que el PA pudiera llegar a dirigir el Ayuntamiento hasta que un día Francisco Jiménez se pasó por la sede del partido y, en ese momento, tuve claro que él iba a ser alcalde de Utrera», cuenta la utrerana.

En 2003, cuando el PA consiguió la victoria en las elecciones locales, comenzaba una nueva y apasionante etapa en la vida de María Dolores Pascual. Durante ocho años ocupó el cargo de delegada de Servicios Sociales, un puesto difícil, de mucho contacto con la gente, que provoca numerosos sinsabores al conocer las dificultades por las que pasan muchas personas, pero que, al mismo tiempo, también reporta satisfacciones cuando se consigue llegar a la meta.

Una de las primeras tareas que Pascual tuvo que llevar a cabo fue la modernización de la asistencia que ofrecía Servicios Sociales a los utreranos con mayores dificultades: «antes la gente iba a alcaldía y allí directamente se le daba la ayuda pertinente, sin informes de técnicos y apenas sin control. Nosotros tratamos de modernizar todo esto y canalizar las ayudas a través de Servicios Sociales, no fue fácil pero los ciudadanos fueron acostumbrándose». Durante ocho años, María Dolores trabajó muy duro para tratar de ayudar a los utreranos que peor han sido tratados por la vida, en un cargo en el que, como ella mismo dice, «muchas veces más que la asistencia económica que se le pueda ofrecer a la persona que viene a pedir ayuda, lo más importante es saber escuchar». Es un cargo en el que incluso ha llegado a acoger en su propia casa a personas que pasaban por dificultades.

Uno de los logros de los que se siente más orgullosa es el de haber sido la impulsora del proyecto del Aula de Experiencia, que no ha hecho más que crecer en los últimos años y convertirse en un apoyo fundamental para muchas personas mayores.

A pesar del clima de enrarecimiento del que se ha apoderado de la política en los últimos años, María Dolores ha sido siempre una persona que ha tratado de escapar de esos malos humos, nunca se ha llevado mal con nadie y, como ella misma afirma, «siempre le he dado a cada uno su sitio. En política no me gusta que se llegue a lo personal, cada concejal tiene que hacer su trabajo y es la sociedad la que pone a cada uno en su sitio».

Ahora que está jubilada, María Dolores Pascual sigue levantándose todos los días a las siete de la mañana para caminar y toda su vida gira en torno a sus hijos, su marido y su primera nieta. «Tengo que agradecer mucho a mi marido y mis hijos, que han sabido darme el espacio necesario para dedicarle todo el tiempo que le he dedicado a la política», afirma.

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Redacción de Utreradigital.com

Un comentario en “Casi un cuarto de siglo de la vida de María Dolores Pascual como concejal del Ayuntamiento de Utrera

  1. F Ruiz dice:

    Los doce años Andalucista son muy difícil de superar. ¡ Ojalá ! Ojalá fuese superado o Al menos mejorado, por el bien de Utrera. Es muy difícil y se está comprobando con ciertas privatizaciones impropias de la cacareada izquierda, o con el abandono peligroso de las señales horizontales de tráfico , o por la carencia de respeto al anterior alcalde.
    Recordemos al Sr. Jiménez que recibió una alcaldía en ruina y con deudas incontroladas. Sólo se dedicó a solucionar el tema y sacar adelante un Ayuntamiento que, sin parar de mejorar Utrera, dejó con superávit.
    En los eventos de 2007 y otros, invito al Sr. Dotado a compartir la gloria e incluso puso a una calle José Dorado.
    Eso es de hombría de bien.
    No se lo que harán los actuales regidores para igualar o mejorar la marca. SEA POR UTRERA

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