Adoquines en la calle Antón Quebrado

Adoquines en la calle Antón Quebrado

Ahora que se está arreglando otra vez la calle La Corredera porque tiene mal el acabado de lo adoquines, me gustaría hacer mención a otra calle donde también se debería actuar y no creo que sea muy caro. Me refiero a la calle Antón Quebrado, al lado de Santa María, donde las llagas entre los adoquines tienen un tamaño bastante peligroso. Yo ya he estado a punto de caerme una vez, y no quiero imaginar una mujer andando con tacones.

No creo que sea tan difícil poner remedio a ese problema, porque lo que necesita simplemente es echar hormigón que haga desaparecer las llagas y ponga todo el suelo al mismo nivel. A ver si toman nota en el Ayuntamiento y lo arreglan antes de que ocurra algún percance y alguien se haga un esguince o se caiga. Gracias.

Antonio Romero

Redacción

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Redacción de Utreradigital.com

3 comentarios en «Adoquines en la calle Antón Quebrado»

  1. Francisco Ruiz Carrión dice:

    En varias calles arregladas en la década de los 90 se repusieron los adoquines de forma tan separada que sobraron muchos. Para colmo, después de tardar varios meses cada obra (se ponían 4 o 5 adoquines al día) se rellenaba con un hormigón empobrecido (cuenta que desaparecieron sacos de cemento. Se advirtió por la Oposición de entonces de esta anormalidades. No corrigieron y el resultado es que esas calles son un peligro para el viandante. Espero que el nuevo equipo socialista sea mas escrupuloso que el de entonces y corrija esos defectos.

  2. Bart dice:

    Tal vez habría que pensar en sistemas más modernos para las superficies de las calles. Este sistema de adoquinado tiene muchos cientos de años de antigüedad, la rodadura de lo coches es muy ruidosa, es poco cómodo para caminar, etc. No podemos anclarnos en el pasado y querer prosperar. Algo parecido ocurre con torturar animales hasta la muerte y llamarle fiesta nacional, o cultura.

  3. Juan dice:

    Un buen ejemplo, y otro es la calle Ana María Janer. Ya decía en cierta ocasión que los abuelos, las madres… toman a sus hijos de la mano en esa calle para que no se les quede en algunas de las llagas entre adoquines o tropiecen y caigan por los cambios de niveles.

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