El problema endémico con los bares de copas empañó un glorioso Domingo de Ramos (GALERÍA)

El problema endémico con los bares de copas empañó un glorioso Domingo de Ramos (GALERÍA)

Este Domingo de Ramos ha tenido todos los ingredientes que se le presuponen a un inicio de la Semana Santa para que sea espléndido: cielos despejados, buen ambiente y temperaturas agradables. Parece que incluso la meteorología quiso poner especialmente de su parte, haciendo que el calor se convirtiera en el protagonista indiscutible de la jornada.

Como siempre, las primeras miradas del día se centraron en la capilla de la Trinidad, desde donde salió la popular Borriquita. En un año tan especial para esta corporación, al conmemorarse el tricentenario de su fundación, la cofradía recuperó la presencia de las tres virtudes teologales –fe, esperanza y caridad-, que encarnaron sendas niñas. También fue la que inauguró una ampliada carrera oficial donde Gonzalo, de casi 8 años de edad, fue el encargado de pedir la venia.

Y ésta fue, igualmente, una mañana de Domingo de Ramos muy especial para la banda de cornetas y tambores «Sones de Utrera», que se estrenó en un desfile procesional de Semana Santa.

Fresias y rosas de color malva, flor de cera, iris y statis morados, cardos, calas, eucalipto y lentisco fue el exorno floral que lució el paso de misterio de Jesús en su Entrada en Jerusalén, donde también pudieron ver las ropas de estreno que portaron el Señor y el resto de imágenes secundarias.

Con el sol todavía calentando demasiado bien sobre Utrera, los cofrades dividieron sus atenciones entre las dos corporaciones que recorrieron las calles del municipio en la tarde-noche del Domingo de Ramos.

El paso de Jesús Orando en el Huerto, exornado por claveles rojos y lirios morados, dejó atrás su capilla de San Bartolomé para llenar Utrera con los aromas de Getsemaní. El principal estreno para esta entidad fue también el musical, al contar con la presencia de la banda de cornetas y tambores «Santa Cruz y Misericordia», que llegó a Utrera procedente de Morón de la Frontera y Lora de Estepa.

Con la cofradía de la túnica y antifaz morados se vivió una de las anécdotas de la tarde, ya que las hermandades de los Aceituneros y los Milagros, que acudieron a la parroquia de Santa María de la Mesa a ofrecer su saludo a la de Jesús Nazareno, se encontraron con las puertas de la iglesia cerradas, no pudiendo coger sus estandartes hasta casi llegado el paso de misterio.

Precisamente desde este templo iniciaba su estación de penitencia la hermandad de la Quinta Angustia. Con la salida de ambos pasos, también se descubrían sus originales exorno. Más de una decena de flores (gladiolos, lilium, solidagos, orquídeas, rosas, calas, tulipanes, gerberas, cymbidium, fresias y helechos) impregnaron de color amarillo el paso de palio de la Virgen de los Ángeles. Por su parte, el paso de misterio lució alelíes, rosas blancas y violáceas, y statis morados, entre otras.

También esta cofradía tenía banda de estreno. Concretamente, la del paso de misterio, pudiendo escucharse a la banda de cornetas y tambores «Nuestro Padre Jesús de los Remedios» de Castilleja de la Cuesta.

El buen discurrir de la tarde del Domingo de Ramos quedó empañado con el incidente registrado en la última parte del recorrido, cuando la corporación religiosa pretendía emprender su camino de regreso a Santa María. Como viene siendo tristemente costumbre, la confluencia de la calle La Plaza con la plaza Doctor Federico Navarro volvió a presentar una estampa más propia de un colectivo sin respeto ni educación, que de un enclave del centro de Utrera en un día tan importante para la ciudad. Abarrotado el lugar por numerosas personas, y con basura y desechos arrojados al suelo por parte de muchas de ellas, la Quinta Angustia decidió plantarse y no continuar su estación de penitencia más allá de la calle Perafán de Rivera hasta que el entorno tuviera un mínimo de decoro para poder pasar.

Una pareja de la Guardia Civil debía estar presente, aunque no apareció, lo que obligó a replantear la situación y llevar efectivos de la Policía Local. Mientras, los residuos que llenaban la calle tuvieron que ser apartados por concejales y por miembros del Consejo de Hermandades y de la propia cofradía.

Esta situación retrasó en algo más de una hora el regreso a Santa María donde, sin prácticamente nazarenos formando el cortejo, la noche llegaba a su fin minutos antes de la una de la madrugada.

Borriquita

 

Oración en el Huerto

Quinta Angustia

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